Desde los contratos más usuales como el de compraventa o alquiler hasta los más complejos, pasando por contratos bancarios, patentes y marcas, franquicias y concursos públicos, los contratos mercantiles recogen las normas de juego en el tráfico económico y deben garantizar que la empresa va a poder desarrollar todo su potencial en el sector al que se dedique.
En una sociedad tan especializada como la actual, resulta imprescindible que los contratos reflejan con la máxima claridad el acuerdo que alcanzaron las partes, ofreciendo soluciones –incluida la mediación o el arbitraje- dinámicas para la solución rápida y efectiva de los problemas que puedan surgir.